ATENCIÓN: Este artículo ofrece información sobre el argumento de La Señal Divina. Te aconsejamos que leas primero el relato antes de continuar.
La Señal Divina consta de dos partes, claramente diferenciadas: la presentación de los personajes y el relato en sí. Como suele suceder, primero fue la segunda parte. Andaba yo por mi calle con mi MP3 sin meterme con nadie, cuando de repente empezaron a sonar The Housemartins. Era una canción, titulada The world’s on fire que los seguidores del grupo recordarán por un falsetto agudísimo e inacabable de Paul David Heaton, dándolo todo. Pero a mí me hizo pensar, porque hablaba de una iglesia que se quemaba como metáfora de la sociedad. El rollo marxista-cristiano de The Housemartins, ya sabéis… ¿Que no lo sabéis? Vale, tampoco os perdéis nada…
De ahí surgió todo: la idea de una iglesia que se quema me llevó a quién la quema y a por qué. Y la respuesta que constituye el relato me pareció la más razonable. Si ya habéis leído el texto, seguramente os preguntaréis qué tipo de razonamientos suele guiarme y cómo nadie se ha dado cuenta de lo perjudicado que estoy. No sé qué contestar a eso, la verdad.
El relato fue al baúl de las historias sin terminar y allí podría haberse quedado. Demasiado breve, demasiado absurda. Eso era mucho antes de que La Taberna abriera sus puertas. Y entonces llegó el proyecto, y con él el personaje de Geoffrey, salido de la fértil imaginación de Kike Castelló. En aquellos tiempos, al comienzo, la idea era que Geoffrey fuese un personaje fijo en todas las historias y que sirviese de vínculo entre los protagonistas. Sólo raramente (como en Rose, que fue de las primeras historias en escribirse) tendría un papel protagonista. Pero necesitaba una presentación. Necesitaba hacerse un hueco, sin caer tremendamente bien pero tampoco mal. Ésa fue la semilla de la historia (la partida de póker, el despido y el diálogo), en la cual mi único interés real fue dibujar al Geoffrey que Kike Castelló había imaginado. Lo último que escribí, como es normal, fue el título.
Como curiosidad os contaré que, ya escrito, el relato completo estuvo a punto de volver al baúl de las historias de donde había salido su última parte. De hecho, hubo cierta controversia de la que me mantuve apartado a la espera de que el resto de parroquianos decidiesen qué hacer con él. Finalmente se quedó y, aún más, se le concedió el extraordinario honor de abrir las puertas de La Taberna para vosotros.
Espero que os guste. Bueno, en realidad… me da lo mismo.
Autor: Chema Tornero
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5 Comentarios
[...] This post was mentioned on Twitter by Susana and Susana. Susana said: La Taberna: Cómo se hizo… La Señal Divina, el relato: ATENCIÓN: Este artículo ofrece informaci.. http://bit.ly/W2c4v [...]
Escrito por 25 de septiembre de 2009 a las %H:%M 08Fri, 25 Sep 2009 20:58:29 +020029.
Hola, Chema. Una de las cosas que más envidio de vuestro proyecto es precisamente eso, que decidiérais hacerlo y lanzaros a la piscina, con las horas de curro que seguramente lleva detrás. A mi me encanta hacer cosas y meterme en proyectos, pero no soy tan afortunada de encontrar “compinches” siempre.
Sé que te da igual, pero a mi me gustó tu relato:-)
Escrito por 26 de septiembre de 2009 a las %H:%M 06Sat, 26 Sep 2009 18:05:59 +020059.
Plas…Plas…
Escrito por 27 de septiembre de 2009 a las %H:%M 10Sun, 27 Sep 2009 22:42:20 +020020.
así que fue así… con The world’s on fire, ummm, no dejo de aprender contigo,
Escrito por 28 de septiembre de 2009 a las %H:%M 11Mon, 28 Sep 2009 23:08:16 +020016.
¡Me siento orgullosa de haber sido una de sus más ultradefensoras! :DDDD
Escrito por 2 de octubre de 2009 a las %H:%M 02Fri, 02 Oct 2009 14:01:27 +020027.
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