Era viernes por la noche y volvíamos de uno de los primeros ensayos, cuando Marcos me comentó que quedaban todavía algunos relatos sueltos a los que componer su canción correspondiente. Me propuso que hiciera uno de ellos, sacó la libretita y la pluma que lleva siempre consigo, y de entre todos los que escribió decidí escoger el de La Señal Divina.
Ya había compuesto anteriormente, pero siempre dentro de estilos más jazzeros, (que es donde más me he movido), así que componer un tema de “blues-rock” y además ponerle letras en inglés, era un reto para mí. Pero mi orgullo me convenció de hacerlo en el mismo instante.
Forzarse a crear es un ejercicio muy interesante pero, según mi experiencia y mi forma de componer, hacer un tema forzado sólo por el hecho de que hay que hacerlo, hará que suene menos natural y sin energía. Es por ello que “no le di bola”, (como dicen los argentinos), y esperé el momento adecuado.
Releí una y otra vez el relato para hacerme una mejor idea de lo que quería hacer. Tenía claro que el sonido para la canción debía ser psicodélico, el viaje del cura tuvo que ser muy extremo como para decidir quemar la iglesia, y yo quería representar bien esto en el tema.
La letra la fui componiendo durante un par de trayectos en metro, traduciendo luego las palabras que desconocía. Ésta no habla del relato en sí, sino de mi impresión y reflexión sobre el mismo. En ella, hago un pequeño homenaje a Led Zeppelin cuando digo “Led was right saying dazed and confused”. Más tarde, se le ocurrió a Varian incluir los armónicos con los que empieza Jimmy Page el tema, para hacer más evidente este homenaje.
Una de mis pasiones es la cocina, así que quise buscar inspiración haciendo un pastel de chocolate y queso mientras escuchaba Hendrix a todo trapo. ¡Ese día funcionó! Al terminar la tarta, me senté al piano y no me quise levantar hasta darle una melodía y unos acordes a la letra que había escrito.
Me fui dando cuenta de que en las dos primeras estrofas la letra hacía que ambas tuvieran un compás suelto en 5/4, (eso me pasa por componer antes la letra que la melodía); pero no lo quise cambiar, la banda lo pilló rápido y sólo recibí un par de “¡Mariana!, que difícil lo haces siempre todo”.
Je, je, je.
El tema es un blues menor con un fuerte sabor modal. Fue escrita en Re menor pero luego hubo que transportarla a Fa menor, ya que se adecuaba mejor a la tesitura de Tom.
La grabación de Divine Sign se hizo en directo y todos juntos tocando a la vez, para captar mejor la esencia de la canción, la espontaneidad, la improvisación del momento, los cambios de velocidad y las intensidades.
Por cierto, junto a la canción, se ha puesto también la letra traducida al castellano. Para que no se pierda ningún matiz.
Autora: Mariana Hernández
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