Al principio, las maniobras propias del cortejo. Ella me dijo que le había gustado mucho mi actuación. Mintió. Yo le dije que en realidad no había estado especialmente bien. Mentí. Al poco tiempo le había contado mi vida, mis ilusiones de juventud, la cara admiración de mis vecinos cuando me veían llegar a casa junto a Rage Kenny, los conciertos, ese futuro prometedor que pasó a ser esta vida cuyos días se parecen tanto unos a otros.
Entonces llegó su turno. Le costó comenzar a hablar de ella. Sin embargo, finalmente me miró fijamente, y casi sin parpadear empezó a contarme su historia. Y mi insignificante vida cambió para siempre.
Su marido era un senador. Yo sabía quién era. Todo el mundo sabía quién era. Pero me sorprendió descubrir que era un celoso incurable. Al principio, cuando se casaron, ella estaba deslumbrada. Era una cría, y él ya tenía una carrera consolidada. Muchos fueron los que le previnieron contra ella, contra aquel matrimonio. Demasiado joven, demasiado hermosa, demasiados quebraderos de cabeza. Y aún con todo fueron felices. Hasta que un día todas esas prevenciones le calaron, y él empezó a preocuparse por cada cosa que ella hacía. Cualquier proyecto, cualquier viaje, cualquier actividad que le resultase estimulante, que la permitiese olvidarse de su vida insípida y acartonada, era inmediatamente controlada y censurada. Soy un hombre público, estamos en el punto de mira, no puedo permitirme ningún error, le decía. Censuraba sus salidas, censuraba su agenda, censuraba su ropa, censuraba su risa, sus conversaciones y comenzó a ver fantasmas en todas partes. Aquello acabó con su fachada de amabilidad y cariño. Al cabo de poco tiempo la tenía absorbida y anulada.
Me contó cómo la hablaba, cómo la menospreciaba, cómo la humillaba. Me lo contó mientras lloraba aunque sin descomponer el gesto. Y me lo contó a mí. Ese maldito hijo de puta no se daba cuenta de que no merecía respirar el aire que la rozaba y, no contento con eso, se comportaba con ella como si fuera una vulgar ramera del Low Side.
A pesar del férreo control, había logrado que las noches de blues fueran sólo para ella. Pero no era ninguna ingenua. Si el senador se enteraba de esta escapada todo terminaría. Así que me pidió que no intentara hablar con ella en el club. Ella escogería los momentos.
El amanecer debía andar cerca. No sé muy bien cómo, se hizo evidente que nos teníamos que despedir. No me pidió que la acompañara a casa. Ni siquiera me dijo adiós. Agarró mi nuca con una determinación irrevocable. Me besó. Recuerdo perfectamente cómo sabían sus labios. Salados, levemente amargos. Su lengua me acarició primero para poseerme después, me agarró la entrepierna con determinación y sonrió. Me cogió de la mano y me llevó al reservado en el que se hacían las timbas. Me desabrochó el pantalón y se subió encima de mí y sus movimientos, suaves primero y violentos después, marcaron el ritmo de los míos. Después del gemido extasiado me besó, y otra vez más, su lengua abandonó mi boca esta segunda vez y su cuerpo se separó del mío, dejándome expuesto y vulnerable. Como un niño en medio de una lluvia de metralla.
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6 Comentarios
Esta Taberna está llena de tremendos individuos… este portero que fue boxeador que fue músico… ¿se puede extraer de la vida más sombría una inocencia tan intensa y a la vez tan brutal?
Menudo desarrollo ha tenido esa historia, se la ve densa ahora, con mucha garra. El origen era excelente, pero creo que esta última versión me gusta mucho más.
Chapó maestro.
Escrito por 9 de febrero de 2010 a las %H:%M 01Tue, 09 Feb 2010 13:38:28 +010028.
hacía tiempo q no leía nada tan bueno…………..quizá sea porque hacía tiempo que no te leía !! Sabes si dará algún concierto de armónica pronto?? con tantos años de prácticas tiene que ser una delicia oirle
Escrito por 9 de febrero de 2010 a las %H:%M 06Tue, 09 Feb 2010 18:26:58 +010058.
Este relato me suena
Que te voy a decir.. que me parece genial. Puro género negro.
Enhorabuena.
Escrito por 10 de febrero de 2010 a las %H:%M 11Wed, 10 Feb 2010 23:49:22 +010022.
Demoledor
Escrito por 13 de febrero de 2010 a las %H:%M 03Sat, 13 Feb 2010 15:46:29 +010029.
Muchas gracias, Sofía. Sabes que tú tienes la culpa culpita de alguna de las mejores frases del relato (ya saldrá el making of…
). Y de la versión anterior a ésta, esencialmente, ha sido un toque femenino (en realidad dos, Pat y Reichel) los que han mejorado el relato y lo han traído hasta aquí. Total, que estoy rodeado…
Yo misma, gracias por pasarte y por comentar. Tengo entendido que de vez en cuando toca en La Taberna, así que ya sabes… pásate a menudo
Un beso especial.
Bueno, Karmen, creo que tú leíste la versión original del relato y de eso hace… pues casi dos años. Y lo que ha llovido, madre…
Pero bueno, aquí seguimos. Y algunos la mar de felices
Muchas gracias y un beso, Dragon Girl.
Gracias, Flora. Lo cierto es que, como le decía a Sofía, he tenido mucha ayuda y además magnífica… pero eso es una de las grandes cosas de este proyecto, verdad?
Un beso.
Escrito por 14 de febrero de 2010 a las %H:%M 04Sun, 14 Feb 2010 16:46:55 +010055.
Que buen relato te felicito. Interpretó la armónica desde hace más de 34 años y cada vez es una experiencia fascinante.
Escrito por 25 de julio de 2010 a las %H:%M 02Sun, 25 Jul 2010 02:57:24 +020024.
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