Me quedé sentado, sin poder retirar mis ojos de la puerta. Allí estuve hasta mucho después de que se hubiese ido. Como si quisiera fijar su recuerdo. Por si nunca volvía a tener su aliento en mi boca.
Comenzó entonces una temporada convulsa. Yo esperaba febril el momento de que apareciese, sin saber si podría besarla, o si tendría que conformarme con intercambiar miradas desde la distancia. Pero cuando la suerte estaba de nuestro lado… cuando era mía, yo le contaba hasta qué punto estaba equivocado al pensar que había sido una desgracia para mí que se hubieran truncado mis ilusiones adolescentes, y hasta qué punto me alegraba de haber terminado en la puerta de ese local, porque me había permitido conocerla.
Aquella noche, cuando entró, la ansiedad me devoraba las tripas tras varias semanas sin haberla visto. Ella, sin embargo, evitó cualquier complicidad, cualquier mínimo contacto. Creí que me estallaba la cabeza. En el descanso dejé la puerta y pasé adentro, haciendo caso omiso de mi jefe, que me amenazaba con estupideces, ni siquiera le escuchaba. Me vio y se dirigió al servicio de señoras. La seguí.
Entonces me di cuenta. Bajo el maquillaje, aún quedaban restos de lo que había sido una herida, en la ceja. Noté la sangre golpeando mis sienes, el sudor aflorando a mis manos. Me descubrí en el espejo, como si fuese un extraño. No me gustó lo que vi. Reconocía mi expresión. Era la misma que tenía Rage Kenny antes de un combate. La furia incontrolable. La necesidad de descargarlo todo. Había visto cómo podía terminar eso. Pero no podía evitarlo. Era más fuerte que yo.
- ¿Ha sido él?
- Mira, no quiero que te metas en esto. Es mi vida, son mis asuntos… – Mentía. Y yo lo sabía. Y ella quería que lo supiera.
- Ha sido él, ¿verdad?
- No quiero causarte problemas, por favor.
- ¿VERDAD?
Al final asintió. Me estremeció su entereza. Su silencio obstinado. ¿Sentía vergüenza? ¿Humillación? Ni idea. Pero me daba igual. Todo me daba igual. Entre todos los hombres del mundo me había elegido a mí para confiarme su historia. Era yo el único que podía hacer algo. Y me sentí orgulloso. Inmenso. Invencible.
Suavemente, levanté su barbilla y le susurré al oído:
- Voy a matarle.
Y sonrió. No era lo que yo esperaba, francamente. Pero a continuación me dijo:
- No, tú no vas a hacer nada.
- Ya lo creo que sí.
- Tú no vas a hacer nada… prométemelo.
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6 Comentarios
Esta Taberna está llena de tremendos individuos… este portero que fue boxeador que fue músico… ¿se puede extraer de la vida más sombría una inocencia tan intensa y a la vez tan brutal?
Menudo desarrollo ha tenido esa historia, se la ve densa ahora, con mucha garra. El origen era excelente, pero creo que esta última versión me gusta mucho más.
Chapó maestro.
Escrito por 9 de febrero de 2010 a las %H:%M 01Tue, 09 Feb 2010 13:38:28 +010028.
hacía tiempo q no leía nada tan bueno…………..quizá sea porque hacía tiempo que no te leía !! Sabes si dará algún concierto de armónica pronto?? con tantos años de prácticas tiene que ser una delicia oirle
Escrito por 9 de febrero de 2010 a las %H:%M 06Tue, 09 Feb 2010 18:26:58 +010058.
Este relato me suena
Que te voy a decir.. que me parece genial. Puro género negro.
Enhorabuena.
Escrito por 10 de febrero de 2010 a las %H:%M 11Wed, 10 Feb 2010 23:49:22 +010022.
Demoledor
Escrito por 13 de febrero de 2010 a las %H:%M 03Sat, 13 Feb 2010 15:46:29 +010029.
Muchas gracias, Sofía. Sabes que tú tienes la culpa culpita de alguna de las mejores frases del relato (ya saldrá el making of…
). Y de la versión anterior a ésta, esencialmente, ha sido un toque femenino (en realidad dos, Pat y Reichel) los que han mejorado el relato y lo han traído hasta aquí. Total, que estoy rodeado…
Yo misma, gracias por pasarte y por comentar. Tengo entendido que de vez en cuando toca en La Taberna, así que ya sabes… pásate a menudo
Un beso especial.
Bueno, Karmen, creo que tú leíste la versión original del relato y de eso hace… pues casi dos años. Y lo que ha llovido, madre…
Pero bueno, aquí seguimos. Y algunos la mar de felices
Muchas gracias y un beso, Dragon Girl.
Gracias, Flora. Lo cierto es que, como le decía a Sofía, he tenido mucha ayuda y además magnífica… pero eso es una de las grandes cosas de este proyecto, verdad?
Un beso.
Escrito por 14 de febrero de 2010 a las %H:%M 04Sun, 14 Feb 2010 16:46:55 +010055.
Que buen relato te felicito. Interpretó la armónica desde hace más de 34 años y cada vez es una experiencia fascinante.
Escrito por 25 de julio de 2010 a las %H:%M 02Sun, 25 Jul 2010 02:57:24 +020024.
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