Me dijo que estaba harta de todo aquello. Que no podía más, que sólo encontraba fuerzas pensando en mí, en estar juntos. Y mientras tanto tenía que seguir sufriendo, y le aterrorizaba especialmente la llegada del fin de semana, en que estaría a solas con su marido, lejos de todo, en una casa que la familia del senador tenía cerca del lago, donde no viajaba el servicio, ni la escolta.
Fingí aplacarme. Y también decidí matarle. Ese mismo sábado.
Fue fácil. Mucho más de lo que me esperaba. No sé, pensé que en el último momento vacilaría, incluso que no sería capaz. Y sin embargo… Conduje hasta allí sin que el pulso me pasara de sesenta. Llamé a la puerta y él me abrió.
Nunca olvidaré aquel instante. Le golpeé en la cara con la culata. Como quien golpea un saco. Como me habían enseñado Kenny. Si piensas no haces daño. Algo se rompió como si fuera de mimbre y retrocedió instintivamente. Cayó de rodillas. Le disparé en el mismo ojo donde le había pegado a ella. En ese instante sentí una paz absoluta. Y, muy despacio, todo empezó a volverse negro.
Parece que la causa de la justicia estaba de suerte. Y por partida doble. Para empezar, una llamada anónima alertó a la policía. Para seguir, allí estaba yo. Esperándoles como un buen chico. Claro que mi actitud cooperativa tenía poco mérito. Se debía, en gran parte, a que yacía en el suelo cuan largo soy, inconsciente y salpicado de sangre del senador. Junto a mi cabeza, los restos de una botella de Glenfiddich que aparentemente habían tenido la delicadeza de procurarme un largo sueño. Ni rastro del arma del crimen. He de reconocerlo, fue un detalle por su parte.
El juicio fue relativamente rápido. Yo renuncié a defenderme. Me quedé en el banquillo de los acusados. Esperando que en cualquier momento apareciese. Conjurando su imagen, la que se alejó de mí mientras amanecía. Y no apareció, claro. En lugar de ella, algunas certezas vinieron a verme, emergiendo lentamente del asfalto caliente en que se había convertido mi capacidad de razonar. Vinieron, y se quedaron.
A pesar de mi actitud, la fiscalía propuso un acuerdo generoso. Cooperación necesaria. Aún sin arma del crimen, con algo de suerte creo que habrían podido mandarme a la silla. Quizás me preferían callado a respondiendo preguntas incómodas para todos. Supongo que el fiscal pensó que, en el fondo, tuvieron mucha suerte de pillarme.
En fin. Ha pasado mucho tiempo. Los años en la cárcel son diferentes cuando no tienes otra cosa mejor que hacer que pensar. Y yo he pensado. Y, entonces y ahora, me he hecho muchas preguntas, y para casi ninguna he encontrado respuesta. Como por ejemplo por qué sigo viniendo a este sitio. Cuando precisamente aquí su recuerdo lo contamina todo.
Pero lo cierto es que, en el fondo, no tengo motivos de queja. Al fin y al cabo, salí ganando. Todos salimos ganando. Ella cobró treinta millones del seguro de vida, y yo tuve quince años para practicar con la armónica.
Autor:Chema Tornero
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6 Comentarios
Esta Taberna está llena de tremendos individuos… este portero que fue boxeador que fue músico… ¿se puede extraer de la vida más sombría una inocencia tan intensa y a la vez tan brutal?
Menudo desarrollo ha tenido esa historia, se la ve densa ahora, con mucha garra. El origen era excelente, pero creo que esta última versión me gusta mucho más.
Chapó maestro.
Escrito por 9 de febrero de 2010 a las %H:%M 01Tue, 09 Feb 2010 13:38:28 +010028.
hacía tiempo q no leía nada tan bueno…………..quizá sea porque hacía tiempo que no te leía !! Sabes si dará algún concierto de armónica pronto?? con tantos años de prácticas tiene que ser una delicia oirle
Escrito por 9 de febrero de 2010 a las %H:%M 06Tue, 09 Feb 2010 18:26:58 +010058.
Este relato me suena
Que te voy a decir.. que me parece genial. Puro género negro.
Enhorabuena.
Escrito por 10 de febrero de 2010 a las %H:%M 11Wed, 10 Feb 2010 23:49:22 +010022.
Demoledor
Escrito por 13 de febrero de 2010 a las %H:%M 03Sat, 13 Feb 2010 15:46:29 +010029.
Muchas gracias, Sofía. Sabes que tú tienes la culpa culpita de alguna de las mejores frases del relato (ya saldrá el making of…
). Y de la versión anterior a ésta, esencialmente, ha sido un toque femenino (en realidad dos, Pat y Reichel) los que han mejorado el relato y lo han traído hasta aquí. Total, que estoy rodeado…
Yo misma, gracias por pasarte y por comentar. Tengo entendido que de vez en cuando toca en La Taberna, así que ya sabes… pásate a menudo
Un beso especial.
Bueno, Karmen, creo que tú leíste la versión original del relato y de eso hace… pues casi dos años. Y lo que ha llovido, madre…
Pero bueno, aquí seguimos. Y algunos la mar de felices
Muchas gracias y un beso, Dragon Girl.
Gracias, Flora. Lo cierto es que, como le decía a Sofía, he tenido mucha ayuda y además magnífica… pero eso es una de las grandes cosas de este proyecto, verdad?
Un beso.
Escrito por 14 de febrero de 2010 a las %H:%M 04Sun, 14 Feb 2010 16:46:55 +010055.
Que buen relato te felicito. Interpretó la armónica desde hace más de 34 años y cada vez es una experiencia fascinante.
Escrito por 25 de julio de 2010 a las %H:%M 02Sun, 25 Jul 2010 02:57:24 +020024.
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