10 de February de 2012

La Taberna del Escocés

Cultura Libre

9 - Kenny & Mia

Escrito por patricia lodin el 10 de mayo de 2010

Capítulos: 1 2

kenny_y_mia

Mi abuelo me lo advirtió. Yo tendría trece años y por entonces empezaba a jugar luciendo orgulloso el apellido Meazza. En una mesa de póker siempre hay un primo, Giancarlo. Si al cuarto de hora no sabes quién es, entonces el primo eres tú. No es el caso. Miro a los ojos al primo.

- Veo tus dos mil, amigo, y subo hasta diez mil.

Se ha hecho silencio. Estoy teniendo una buena mano, pero no se me nota. Aún así se han retirando todos, incluso Miller. Todos menos el primo. Cuando ha escuchado diez mil los nervios le han traicionado y ha contraído la mandíbula. Esta partida le viene grande, él debería saberlo. En cualquier caso, eso a mí me da igual. Que se joda.

Lo que no sé, y me gustaría saber, es si tiene agallas. Es cierto que una timba no era lo que más me apetecía para esta tarde, pero muchas veces, pensar en el póker me ayuda a no tener que pensar en otras cosas como en mi trabajo, o en mi vida. Pero se me está agotando la paciencia y no se termina de decidir.

- Perdona, socio, sólo quedas tú y no tenemos toda la tarde.

- Quiero ver esa jugada, pero no tengo más que seis mil setecientos.

- El póker aquí es así… si no tienes, te retiras

- Te hago la siguiente propuesta: pongo estos seis mil setecientos, e igualo con una historia.

- ¿Con una historia? ¿Qué clase de apuesta es esa?

- La única que puedo permitirme. Si quieres jugar, tendrás que escuchar la historia.

- Así que tienes agallas… De acuerdo, pero con una condición. Primero cuéntala, y después seré yo quien decida si la apuesta ha quedado igualada. ¡Escocés! ¡Ponle un whisky a este hombre!

Existe una cualidad que no por el hecho de ser intangible es menos apreciable que el color de los ojos o la forma de la boca. Es una cualidad preciosa y sobre todo rara. Se llama carisma.

Cuando a esa extraña capacidad de fascinar se le une el talento, lo que ocurre es un milagro, un milagro con forma de persona. Una persona que está llamada a hacer historia. Pero en ese privilegio se encuentra también su propio castigo, pues cualquier cosa que dicha persona quisiera hacer por alejarse de su destino, se convierte en un acto contrario a su naturaleza.

Yo conocí a Mia Lawson y a Kenny Peters, y conozco también la historia de las personas que fueron antes de convertirse en mitos. Y a ella me voy a remontar, años antes de que se conocieran.

Mia fue una niña más bien solitaria. Las personas diferentes suelen serlo. No es que resultara antipática. Pero ella siempre pensó que no necesitaba a nadie, porque era muy consciente de haber nacido con un don. Su voz. Era capaz de hacer llorar, hacer reír, ilusionar o enamorar. Cantar para ella era como el volar en un gorrión, algo que aún siendo tan natural, no deja de maravillar a quienes tenemos los pies anclados al suelo.

Y siendo muy joven se empezó a escuchar su nombre, y a considerarse su voz como una revelación, muy a pesar del poco empeño que ponía en apoyar las campañas promocionales. Ella solía decir que vendía su voz, no su simpatía. Su simpatía la regalaba, y ella era muy dueña de elegir a quién.

Kenny lo tuvo claro desde siempre. Lo suyo era el boxeo. Mientras el resto de los niños pensaban en el futuro en forma de sueño, Kenny lo hacía a modo de certeza. Con diez años comenzó a entrenar, y no tardó mucho en destacar y en ser conocido como Rage Kenny. Con dieciocho ya era una figura prometedora. No parecía importarle nada de lo que rodeaba su condición. Parecía insensible al éxito, a las fiestas, a la fama , a las mujeres. Tampoco necesitaba a nadie. Su determinación iba mucho más allá de todo eso. Tan sólo se trataba de cumplir consigo mismo. Y eso le daba paz.

El día en que Rage Kenny y Mia Lawson se conocieron, marcó el final de ambos como brillantes promesas. Habían sido invitados a una fiesta benéfica, junto con otros muchos personajes públicos.

Mia acudió con su manager, y bebía vodka aburrida e indiferente. No le gustaban las apariciones públicas. Cuando Kenny pasó por delante, el manager de Mia, gran aficionado al boxeo, saltó de su silla y se acercó a él. Ella observó a aquel hombre negro y corpulento, de caminar ingobernable, con un cierto desprecio. Y suspiró con fastidio cuando se acercaron hacia ella para hacer las presentaciones.

Fueron corteses y no pronunciaron una palabra que no fuera predecible. Fue la atracción la que habló, y por mucho que intentaran forzar la indiferencia ésta era imposible entre dos personas como ellos. Cuando al final de esa noche volvieron a sus respectivas vidas nada continuó siendo fácil como hasta entonces. Y conocieron lo que significaba la palabra ansiedad, pues  ése fue el resultado de desear el reencuentro, de la vulnerabilidad que a cada uno le produjo la sensación de sentirse pequeño frente al otro, de ser conscientes de que se necesitaban, de que eran humanos. Fue la primera vez en que ambos se encontraron ante un reto.

Se casaron tan sólo un par de meses después. Fue una época feliz, en la que dejó de existir en el mundo otra cosa que no fueran ellos, incluido el boxeo, o la música.

Unos meses más tarde, el entrenador y manager de Kenny consiguió organizarle una serie de combates que podrían hacer historia. Y él llevaba toda la vida a la espera de ese momento, poder enfrentarse a los mejores, y demostrar por fin sus facultades.

Por otra parte, Mia comenzaba una gira de conciertos. Junto con otros artistas, viajaría en avioneta por todo el país, actuando en salas emblemáticas. Lo tenían todo. Carisma, talento, oportunidades y amor.

Quizá todo es demasiado. La temporada fue mediocre, y Rage Kenny no consiguió suficientes victorias para optar al título. Se tuvo que conformar con aparecer en la prensa como una promesa, y entonces él montaba en cólera. Él no era una jodida promesa. Él era una realidad. Mia, por su parte, estuvo estupenda, pero le faltó algo. Garra, empatía, presencia… quién sabe. Era algo difícil de precisar. Gustó, pero por primera vez en su vida, no había hecho llorar, soñar, reír.

Creo que ni ellos mismos habrían podido decir por qué comenzaron las peleas. Las achacaban a las ausencias o a los celos. Pero era algo tan simple como que se estaban dejando el alma en amarse, y no en el ring o en los escenarios. El amor dejó de ser suficiente. Y cruzaron una línea que no admite marcha atrás.

Lo que ocurrió durante varios años comenzó primero sigilosamente, y poco a poco los gritos comenzaron a escucharse más y más a menudo, hasta que las escenas de odio incontenible, cristales rotos, golpes, llanto se sucedieron. No obstante, el mero hecho de imaginar la vida sin el otro convertía el dolor en insoportable. Cada episodio de violencia y furia era como morirse un poco. Paradójicamente sus éxitos fueron en aumento. Su genialidad llegaba en aquellos momentos de tormento que les destruía, en cada paso más del camino de humillación mutua y en la exploración del dolor.

Para Mia fueron discos de oro, galardones, reconocimientos, su nombre en titulares. Para el mundo, había dejado de ser humana para convertirse en mito. Pero mientras todos aquellos aplausos resonaban en su cabeza, Mia sólo pensaba en Kenny, en otra oportunidad, en hacer el amor con él, en poder vivir un día más, en volver a los tiempos en los que eran felices, en que todo pudiera ser fácil.

Kenny no entendía de dónde venía la rabia en los combates, ni por qué no era capaz de disfrutar de la gloria de ser el ganador más joven del título de campeón del mundo de los pesos pesados, y sólo tenía en la cabeza, y en las tripas, la agonía del infierno y el éxtasis del cielo. Y sobre todo, no entendía que ambos se llamaran Mia. Porque cuando ella le gritaba con ese desprecio la mataría. Cuando la imaginaba con otro hombre se mataría él, pero cuando la besaba, la acariciaba, la poseía… tenía la extraña certeza de que era la única mujer en el mundo, y que no habría otra que le hiciera sentirse tan cerca del alma.

El día en que acabó todo, la pelea fue brutal. Kenny tenía un combate aquella noche. El cuarto consecutivo en el que defendía el título, contra Jacqa Harrys. Mia estaba borracha. Últimamente no era capaz de vivir sin esa ayuda. Y antes de que saliera camino del ring le dijo que lo odiaba. Le dijo que era el culpable de que hubiera caído tan bajo. Que era tan bueno dando golpes como incapaz de hacer feliz a una mujer, que preferiría estar muerta antes que volver a besarle. Y que cuando volviera esa noche, la casa estaría vacía.

Rage Kenny acudió al combate desencajado. Y ganó por KO en un par de asaltos. Jacqa Harrys murió pocas horas después.

Kenny puso los pies en el suelo al escuchar la noticia. Hasta entonces no había sido capaz de pensar y ver con claridad, le nublaba la ira. Y rompió a llorar, pues se dio cuenta de que cada uno de los golpes que había asestado a Jacqa en el ring, eran en realidad para la única mujer a la que había amado.

Esa noche, Mia incumplió su amenaza y lo esperó en casa. Pero Kenny no regresó.

No regresaría… De pronto esa fue la única certeza que alcanzó a tener Mia. Él nunca regresaría. E hizo lo único que había sabido hacer como nadie en toda su vida. Cantar. Cantar su adiós. Y tras hacer llorar a todo el que esa noche hubiera dejado la ventana abierta de su habitación, cogió el revólver de la mesilla, y se disparó.

Mia se equivocó la última noche de su vida, y Kenny sí regresó. Fue él quien la encontró allí, y quien utilizó la segunda bala del Colt.

Dejaron tras de sí la gloria de haber sido los mejores, y un hijo que de ellos no heredó más que el un apellido, y dinero. Un ser anodino que dilapidó su fortuna en el juego y el alcohol, y del que nadie conoce su nombre. Quizá ahora que ya cumplieron con su destino, puedan ser felices allá donde estén. Porque no te quepa duda, que si hay algo que va más allá de su muerte, al contrario de lo que pueda pensar el mundo, no serán los títulos ni los aplausos, sino su deseo de pertenecerse.

- Ahora necesito otro whisky, otro por lo menos. El mundo tiene su legado: durante generaciones se verán con admiración los combates de Kenny Peters, y la voz de Mia Lawson arrancará emociones a quienes la escuchen. Pero yo me quedo con su historia. Y no hay un día en que no piense en ellos.

Durante los minutos de silencio que se producen al final de la historia, escruto a este hombre extraño mientras acaricio mis cinco cartas, sin terminar de creer en la veracidad de lo que acabo de escuchar.

- Y dime, ¿cómo sabes tú todo eso? Yo crecí admirando a Rage Kenny. Y lo leí todo acerca de ellos. En la prensa siempre dijeron que no terminaron de esclarecerse los motivos de su muerte…

El hombre levanta la cabeza y me parece entrever un gesto de tristeza.

- Porque yo soy su hijo.

Miro el montón de fichas. Entre las puestas ciegas y las subidas debe haber como treinta mil. Asiento levemente. Su historia vale mil trescientos. Quizás incluso más. El primo levanta sus cartas, y se produce un murmullo generalizado. Póker de ases. Con razón quería verlas.

Repaso mis cartas y pienso un momento. Levanto la mirada, intento encontrar algún rastro de Rage Kenny, mi ídolo de juventud, o de Mia Lawson, la chica lánguida de los antiguos discos de mi madre, en este rostro que tengo delante. Me pregunto si es realmente un primo. Me pregunto si sabrá reconocer una oportunidad cuando se la ponen delante, como hizo su padre cuando Jacqa Harris intentó colocarle el jab de izquierda.

Arrojo mis cartas boca abajo.

- Tenías razón. No tengo una mierda. Coge ese dinero, Peters. Es tuyo.

Me levanto de la mesa. Salgo de la habitación intentando que mi sonrisa parezca forzada.

Ya habrá tiempo para volver a coger una escalera de color.


Autor:Patricia Lodín


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6 Comentarios

  1. karmenjt dijo,

    Genial Pat. Me ha encantado. Amor sin medias tintas.

    Escrito por 10 de mayo de 2010 a las %H:%M 11Mon, 10 May 2010 23:30:33 +020033.

  2. Kike Castelló dijo,

    Kenny & Mia es un clásico. Vale que se ha publicado hoy… pero las buenas historias son clásicos

    Escrito por 11 de mayo de 2010 a las %H:%M 12Tue, 11 May 2010 00:02:13 +020013.

  3. El teclista accidental dijo,

    Yo creo que lo más significativo que puedo decir de este relato es que, entre ediciones y re-ediciones lo habré leído como veinte veces. Y todavía encuentro frases que me golpean. Superb.

    Escrito por 11 de mayo de 2010 a las %H:%M 11Tue, 11 May 2010 11:22:20 +020020.

  4. Alberto Flecha dijo,

    Genial. La melodía de un swing que te embelesa, el crochet que te termina de tumbar.

    Escrito por 13 de mayo de 2010 a las %H:%M 10Thu, 13 May 2010 10:06:17 +020017.

  5. Anadecía dijo,

    Pasaba por aquí, y entré en la Taberna a tomarme un relato. Creo que seguiré tomando. Espero la cogorza no sea peligrosa. Saludos a los conocidos y enhorabuena por el proyecto (ya he visto que tenéis hasta peli). Bs.

    Escrito por 14 de mayo de 2010 a las %H:%M 09Fri, 14 May 2010 21:00:24 +020024.

  6. Rubén dijo,

    Absolutamente maravilloso.

    Escrito por 25 de mayo de 2010 a las %H:%M 11Tue, 25 May 2010 11:00:13 +020013.

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