Capítulos: 1 2
Observé desde mi ático la casa del senador acompañado siempre por esa mujer de extraordinaria belleza. Estaban dando una fiesta. Un hombre negro aparcaba los coches de los invitados que iban llegando. Llevo más de dos años viviendo en ese barrio, pero estoy segura de que nadie ha reparado jamás en mi presencia. Sin embargo, yo los conozco a todos. Tafetán, seda, smokings, guantes. Allí, entrando entre flashes, aristócratas, ministros, hombres de negocios, diplomáticos. Y, tomándoles del brazo, sus preciosas esposas, ésas tan dignas que yo identifico como depredadoras de fortunas.
Miré la hora. Era tarde, pero aún remolonearía tumbándome un rato más en mi cama de sábanas limpias y frías, sin más aliento que el mío. Salgo poco. Me incomoda la gente. Toda. Sobretodo los hombres. Odio sentirme reflejada en sus miradas.
Aquella tarde, había quedado con Peters después de que me hubiera llamado al menos diez veces a lo largo de la mañana. Peters, qué quieres. ¿Cómo sabes que era yo? Porque lo sé. ¿Y por qué no me has cogido antes? Para cerciorarme de que no me estabas molestando en vano. Peters es el único que tiene mi número.
Popularity: 17% [?]








Añadir comentarios