14 de March de 2010

La Taberna del Escocés

Cultura Libre

Entradas escritas por el autor

Casting para el primer corto de La Taberna

Escrito por Kike Castelló el marzo - 3 - 2010

castingEl primer cortometraje de Los Cuentos de La Taberna del Escocés está en marcha y a pleno rendimiento. Tenemos las localizaciones elegidas y el departamento de arte está ya trabajando en la adaptación a los años 50 de algunas de ellas. El departamento de infografía ha empezado con el modelado del puerto y los viejos almacenes que rodean a La Taberna. Cuando terminen, el Mar habrá llegado a Madrid. Blue Identity ha terminado casi la canción principal de la película y calienta motores para meterse con la banda sonora. Ya sólo nos queda algo igual de importante: Los actores.

Para ello, hoy y mañana, se ha preparado el cásting. Tenemos once personajes para seleccionar. Sin adelantar mucho de la trama, aparecerán algunos personajes muy conocidos por todos nosotros: El Escocés, Geoffrey, Giancarlo. Y hay otros nuevos con una historia curiosa detrás.

Han confirmado su presencia 50 acores para la prueba, aunque hay otros treinta que no han confirmado todavía. Más sorpresas de última hora: gente que se presente sin haber concertado cita.

Las pruebas son en la cervecería La fábrica, en la Plaza de los Cubos, en la calle Princesa, de 19:30 en adelante. Estaremos hoy miércoles y mañana jueves. Si crees que puedes encarnar a algún personaje de la Taberna, todavía estás a tiempo de intentarlo. Sólo hay que mandar unas fotos y un pequeño currículo a casting.lataberna@gmail.com. Quien sabe… lo mismo eres el nuevo Javier Bardem o la nueva Penélope Cruz.

Por cierto: para ir abriendo boca, en el blog de Jota Castelló (el director) hay un cortometraje con un trabajo anterior.

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Exposición de Lupe Sierra, arquitecta

Escrito por Kike Castelló el febrero - 18 - 2010

exposicion_lupeLupe Sierra es miembro del grupo Deletrearte y una de las diseñadoras que han colaborado en la creación de la camiseta de La Taberna del Escocés, concretamente con la viñeta correspondiente al relato Canción triste de George MacNab.

Pues nuestra Lupe Sierra, decía, inaugura este viernes una exposición con parte de su obra gráfica producida en los ejercicios de arquitectura a largo de la carrera en la ETSAM. Así que este viernes, sobre las 17:30, en la planta baja de la Fundación COAM, en la calle Barquillo 12, de Madrid, se inaugura la exposición. Tenéis más información en el enlace de la fundación.

¡Mucha suerte Lupe!

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Concurso Logotipo para La Taberna del Escocés

Escrito por Kike Castelló el febrero - 14 - 2010

cartel_se_buscaLa Taberna del Escocés ha decidido sacar a concurso el logotipo que figurará como imagen corporativa.

1. Podrá presentarse a concurso cualquier persona o equipo de personas.

2. Cada concursante, ya sea individual o colectivo, podrá enviar cuantos logos quiera.

3. El logotipo deberá expresar la idea de la Asociación La Taberna del Escocés y de su proyecto Los Cuentos de La Taberna del Escocés.

4. El formato para enviar a concurso es pdf, y el tamaño de 15×15 cm a 300 dpi, pero deberán tener preparado uno en formato Tiff, formato vectorial SVG o cualquier otro formato libre, pues es el formato que se le pedirá al logotipo que resulte ganador.

5. Los logotipos deberán ser en B&N, permitiéndose adjuntar también su versión a color.

6. Preferentemente, las imágenes deberán poder enmarcarse en un cuadrado.

7. El logotipo premiado pasará a ser propiedad de la Asociación.

8. La Taberna del Escocés es un proyecto devolucionista, por tanto el logo ganador no podrá estar sujeto a derechos patrimoniales de autor, aunque la autoría del mismo será siempre respetada.

9. Los concursantes enviarán el/los logotipos al email de La Taberna: latabernadelescoces@gmail.com hasta el 1 de marzo.

10. Los logotipos presentados a concurso se expondrán en facebook y la web y se votarán entre los visitantes de ambas páginas.

11. Un jurado compuesto por miembros de la Junta directiva de la Asociación La Taberna del Escocés y expertos del diseño, decidirá el logotipo ganador. El fallo, inapelable, será comunicado al ganador el día 7 de Marzo y publicado en la web un día después.

12. El jurado se reserva el derecho de declarar el concurso desierto. En ese caso la Asociación puede encargar un logotipo a un profesional.

13. La mera participación implica la plena aceptación de estas bases

14. El premio consiste en formar parte del proyecto de La Taberna del Escocés, la difusión de tu obra y en una pinta de cerveza.

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I - Aaron

Escrito por Kike Castelló el enero - 4 - 2010

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Aaron sudaba. Sudaba por la excitación. Siempre le ocurría cuando tenía que hacer un encargo. Sentía la boca seca y el corazón latiendo con fuerza. Las mismas sensaciones, los mismos movimientos. Con una mano temblorosa sacó la caja de cerillas del bolsillo y la sostuvo a un palmo de su nariz. Aunque no solía recordar de dónde sacaba las cajas de cerillas, siempre se quedaba ensimismado con las imágenes que se dibujaban en ellas. Esta vez un transatlántico, amarrado en un muelle. Brillante. Moderno. Francamente hermoso.

Al abrirla, el inconfundible y familiar olor a fósforo y madera inundó la pequeña estancia. Sacó una cerilla. A sus pies había una papelera con algunos trapos viejos, empapados en whisky. Arderían con facilidad y el fuego se extendería por las estanterías de madera seca. Las botellas de alcohol estallarían con el calor y avivarían las llamas. Las viejas vigas se vendrían abajo. Sería un accidente. El fuego se lo quedaría todo. Como siempre. Todo sería para él. Para el fuego.

El fuego. Desde que tenía memoria le había llamado la atención. Sentía que había algo especial entre ellos. Una especie de vínculo. Sentía como si el fuego le hablara. Y le dijera, con sus chasquidos, qué materiales ardían mejor o cómo tenía que colocar las cosas para que las llamas fueran más grandes o las brasas durasen más tiempo.

Sus padres no veían bien su inclinación por las cerillas y los papeles secos. Se las quitaban en cuanto las veían y en casa escaseaban los objetos inflamables. Pero, aún así, se las ingeniaba para hacer sus pequeñas hogueras en el patio de atrás con lo que escapaba al férreo control de sus padres. A cambio, recibía los severos castigos que le imponían por ello sin una queja. Al ver que eran incapaces de enderezar su comportamiento, le llevaron una tarde a hablar con el pastor de su congregación, para que éste le hiciera ver que el fuego era el reino de Satán y que era pecado andar quemando cosas en casa. Después de la charla no tuvo dudas; él ardería en el infierno para toda la eternidad.

Cuando dejó de interesarle el colegio, Aaron comenzó a vagabundear por los muelles y conoció a la gente que no debía . Aunque eso le proporcionó una manera de ganarse la vida. No honradamente, por supuesto; entró a formar parte de la plantilla de chicos para todo de Ghael. Mr. Robert S. Ghael tenía buen ojo para descubrir y aprovechar las habilidades ajenas. En realidad, eso era lo que le había convertido en el hombre que controlaba las apuestas ilegales. Y ahora, cuando buscaba nuevos campos en los que ejercer su influencia, supo ver en el talento de Aaron oportunidades que no iban a ser desaprovechadas.

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Especial de Navidad: Santa Claus is coming to town

Escrito por Kike Castelló el diciembre - 31 - 2009

b_side_papanoelEl Escocés dejó por un momento de barrer el suelo y miró la hora en el pequeño reloj en forma de botella de lo alto del estante. Aunque era temprano, era ya hora de cerrar. Sólo había dos días en el año en que cerraba tan temprano: el 8 de mayo y el 24 de diciembre. Fuera estaba nevando copiosamente y hacía un frío polar. De hecho, él había estado en el polo, en los dos, y que le llevaran los demonios si hacía tanto frío allí.

Había pasado un rato largo desde que Lucía se llevó al Viejo Ray para cenar en casa y no quedaba ni un alma en el local. Pronto estaría en casa él también y podría disfrutar del pavo, el pollo o lo que quisiera que hubiera cocinado su mujer. En realidad daba igual, porque era una pésima cocinera y todo sabía a rayos.

Sintió la ráfaga de frío antes de escuchar cómo se abría la puerta de la taberna. Algunos copos se arremolinaban alrededor del voluminoso cuerpo de la persona que acababa de entrar.

Era un hombre grande y gordo. El pelo largo y muy blanco, debajo de un gorro rojo, casi le tapaba los ojos, y la espesa barba también blanca ocultaba prácticamente sus facciones. Llevaba un pesado abrigo de un rojo desgastado con forro de borrego blanco que le sobresalía por el cuello y las mangas. A la espalda llevaba un saco casi tan voluminoso como él.

- Pensé que ya no venías. – dijo el Escocés.
- Sabes que esta noche es muy intensa para mí. Además… casi me descubren.

El Escocés atrancó la puerta en previsión de nuevas peticiones de última hora, se situó detrás de la barra y le sirvió una copa.

-Una… mientras termino de recoger. Me espera mi señora para cenar.

Mientras el hombre se acercaba, él cogió su trapo de limpiar vasos y empezó a secar los últimos que quedaban en la pila. El hombre de rojo metió la mano en el saco y extrajo un estuche que dejó encima de la barra.

- Espero que esto compense a tu mujer la espera. – Y lo abrió para que el Escocés pudiera ver su contenido.
- Eres muy generoso.
- Es que este año te has portado bien.

El Escocés dejó el trapo sobre la barra y cogió el estuche.

- Me imagino que tienes prisa, ¿no?
- Imaginas bien… tengo a Rudolph un poco nervioso. Este temporal… ya sabes. Y me queda un largo camino a casa.
- Una nochebuena de estas tienes que quedarte a cenar…
- ¿Estás loco? Sé cómo cocina tu mujer.
- Ya…
- ¿Qué te debo por el whisky?
- Nada… es Navidad ¿No?
- Sí… es Navidad.
- Hasta el año que viene.

Con un leve gesto de asentimiento, el hombre gordo cogió su saco y salió de nuevo al frío de la calle, dejando detrás de sí algunos copos de nieve flotando en el aire.

Más tarde, en casa, el Escocés masticaba con indolencia un trozo de pechuga de pavo tan seca como la escayola, cuando una noticia en la radio llamó su atención:

El asaltante popularmente conocido como “Santa” ataca de nuevo. Varias mansiones de la zona alta han sido desvalijadas aprovechando la fecha y el temporal. La policía había desplegado un operativo a la espera de que volviese a actuar, pero tras tenerle “acorralado”, según fuentes oficiales, le perdieron la pista “de forma inexplicable”, según las mismas fuentes, en el barrio del puerto.

A continuación, seguimos con nuestra programación especial de Navidad. En este caso, hemos seleccionado para ustedes uno de los grandes éxitos de Mia Lawson…

- Desde luego – afirmó su mujer, moviendo la cabeza – no sé dónde vamos a llegar… ni la Navidad se respeta… ¿Qué tal el pavo, cariño?
- Exquisito. Como siempre. ¿Te gusta tu pulsera?


Autor: Kike Castelló


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Especial Navidad: Santa Claus is coming to town - B-Side Especial de Navidad - 55.76 KB / Descargado 43 veces

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Cómo se hizo… Rose, el relato

Escrito por Kike Castelló el diciembre - 17 - 2009

csh_roseHace muchos años yo solía pasar mis noches de juerga en un el mismo bar de copas. No era un gran bar, pero ponían buena música y quizá fuera porque hacían la vista gorda y la gente fumaba cosas ligeramente ilegales, pero lo cierto es que se estaba bien allí. Podría decirse que era La Taberna del Escocés, aunque el nombre del garito no era tan sofisticado. Al otro lado de la barra había una camarera, llamada Virginia, que era la gran responsable de que fuéramos allí cada noche. No me malinterpretéis. No estoy diciendo que fuera guapa, que lo era, ni que tuviera la sonrisa más luminosa y bonita que había visto hasta entonces, que la tenía. Tampoco he destacado su cuerpo femenino y voluptuoso, su cuello largo, ni esas orejitas pequeñitas en las que susurrarle palabras llenas de eses. Eso ni lo menciono. Y paso por alto el detalle de que nunca se maquillaba y, aún así, era la más atractiva del local, incluso tras muchas horas de trabajo. Esas cosas apenas si aportan información.

Lo que hacía sobresalir a Virginia sobre las demás camareras que pululaban por el universo de bares de copas, era otra cosa: siempre sonreía. Daba igual que fueran las nueve de la noche o las seis de la mañana. Daba igual que se hubiera pasado toda la noche de pie sirviendo copas, quitándose babosos de encima o fregando vasos. Siempre que uno se acercaba a la barra para pedirle una cerveza, ella sonreía. Y quizá esa sonrisa de oreja a oreja nos hacía sentir especiales. Parecía que de verdad se alegrara de ponernos esa cerveza. Supongo que estábamos secretamente enamorados de ella. Algo platónico, por supuesto. Ella era perfecta y quedaba claro que la perfección era inalcanzable para el parroquiano medio de ese bar.

Una Taberna con solera no es nada si no tiene una camarera. Y La Taberna del Escocés no podría pasar a la historia sin una camarera con carisma. Rose tiene ese carisma.

“En el principio de La Taberna fue Rose. Dos tetas perfectas. Y el Escocés vio que era bueno”

Quizá porque fue uno de los primeros personajes que apareció en el particular universo de La Taberna, pero enseguida los demás escritores empezaron a meter a Rose en sus relatos. Luego vino la unificación, la cronología y por exigencias de la continuidad de la historia, Rose tuvo que salir de la mayoría de los relatos. Aún así, creo que el ambiente creado por Rose se ha mantenido en el resto de los cuentos y es el que ha marcado la dirección a seguir. Es que Rose es mucha Rose.

Teniendo el personaje faltaba vestirlo con una historia. Lo cierto es que yo sé tanto de blues como de chino mandarín o de la conjugación de los verbos irregulares del alemán. Y, siendo completamente sinceros, tengo que admitir que muy musiquero no soy. Es una de mis muchas limitaciones, qué le vamos a hacer. Así que no tenía muy claro qué clase de historia podría inspirar un blues. Y no tenía ninguna otra en qué basarme, entre otras cosas porque todavía no había ninguna escrita. Así que hice lo que mejor sé hacer: buscarle la vuelta a las cosas.

De música no sé, pero sí que he leído mucho cómic. Soy fan de Horacio Altuna, un gran dibujante argentino. Y venero a Milo Manara como un dios del olimpo de los cómics. Que los dos dibujen a mujeres sensuales es pura coincidencia. Torpedo 1936, de Jordi Bernet y guión de Sánchez Abuli ha sido la necesaria referencia ambiental. Quizá me haya visto influenciado por Clara de Noche a la hora de describir a Rose…

Pensé: “Tengo más o menos el ambiente y tengo una camarera… pero ¿y si no es exactamente una camarera?” Y se me ocurrió que podía ser otra cosa. Ya tenía el final inesperado (de los que soy muy aficionado). Así que me puse a pensar en el comienzo. ¿Qué podía hacer a alguien hacerse pasar por mujer y meterse en un tugurio como La Taberna? Quería hacer algo un poco más divertido de lo que sugiere un blues, pero sin salirme demasiado hacia la comedia. Pensé en La Taberna… ¿Qué sabía de La Taberna? Situada en el puerto, además de habitada por desheredados, tendría que albergar gente de mal vivir y personas no del todo honradas. Pensé en mafia. Y se me ocurrió que Rose pudiera estar perseguida por la banda dueña de los muelles. De ahí a lo del Tesoro de los Meazza, sólo había un paso.

Meter a Geoffrey fue un recurso: necesitaba un narrador y necesitaba cierto toque humorístico marca de la casa. La idea de un escritor fracasado podía estar bien. Digamos que pegaba con el ambiente de perdedores.

Luego vino el equipo editor y alguna que otra auditoría externa (gracias a todos por la ayuda). Hubo aporte de ideas y algunos cambios argumentales, nueve o diez borradores y multitud de cruces de correos. Digamos que hubo mucho rojo y mucho naranja. Y más horas de las que hubiera podido imaginar. Del relato original de poco más de 1000 palabras pasamos a uno casi cuatro veces más largo. Se añadieron personajes (el viejo Ray entró y salió varias veces) y un poco más de trama… y, bueno, el final cambió. Varias veces.

El resultado es, a mi modo de ver, magnífico (aunque mejorable). Por suerte decidimos dejarlo, porque ahora iríamos por la versión cuarenta o así…

Para terminar: Digamos que, aunque Rose no es Virginia, ni mucho menos, el cuento de Rose está inspirado en ella. Rose era en La Taberna, lo que Virginia era en nuestro bar: La sublimación del deseo no del todo inalcanzable.

Por eso se lo dedico a ella.


Autor: Kike Castelló


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Rose

Escrito por Kike Castelló el diciembre - 14 - 2009

I

Los que llevan poco tiempo por La Taberna del Escocés se preguntan para qué servirá la puerta del fondo, la que está junto al baño de señoras. El viejo Ray cree que es la entrada a un lugar mágico, pero todo el mundo sabe que al viejo Ray no hay que hacerle mucho caso cuando ha bebido un par de whiskys. En realidad esa puerta da a unas escaleras estrechas, que conducen a la antigua bodega. Durante mucho tiempo los hermanos Meazza montaron allí alguna de sus conocidas timbas ilegales. Aunque esto duró hasta que Joe “Dos Bocas” se volvió loco y golpeó con un pico una tubería general, inundando toda la bodega. Cuando consiguieron sacarle de allí medio ahogado, sólo era capaz de balbucear frases incoherentes sobre “el tesoro de los Meazza” y sobre que era hombre muerto.

Por una vez Joe tuvo razón en algo. Lo encontraron flotando río abajo, con nueve dedos menos en las manos y con una masa informe de carne donde debería haber unas rodillas. Por los mentideros del puerto corrió entonces el rumor de que Joe “Dos Bocas” y su amigo Billy “Manos Finas”, gracias a su trabajo como correos de los Hermanos Meazza, les habían sisado poco a poco una enorme cantidad de dinero. Esta hipótesis se vio reforzada por dos hechos. Primero, que no se volviera a ver a Billy, y segundo, que los Meazza hicieran correr la voz de que cualquier información sobre su paradero sería recompensada. La cosa se agravó cuando Giancarlo Meazza fue detenido y encarcelado a la espera de juicio, según cuentan, por el testimonio de un soplón anónimo. Todo el mundo pensó en Billy. Desde luego los Meazza, cuya opinión era la única a tener en cuenta, lo hicieron.

Unos meses después de aquello, Giancarlo salió libre de cargos sin haberse celebrado el juicio. Parece ser que el testigo principal de la acusación había desaparecido sin dejar rastro. La teoría más extendida era que Billy había sufrido una muerte natural. Porque, por pura lógica, cuando a uno le persiguen los hermanos Meazza, lo natural es terminar muerto y es mejor que ocurra sin que ellos tengan la ocasión de ponerse creativos.

La tubería general fue reparada, pero, tras algunos accidentes, finalmente la bodega quedó clausurada. Cuando le preguntaban al Escocés sobre el asunto despachaba al curioso con una mirada fulminante. Desde entonces las timbas se montan en el reservado grande. Los cambios no quedaron ahí. El servicio de señoras tuvo que ser rehabilitado, por la sencilla razón de que Rose, la nueva camarera, no podía hacer sus necesidades en la misma taza apestosa donde los borrachos meaban, a pesar de que los muchachos decidieron colaborar y se suprimieron los concursos de puntería parabólica en el retrete.

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Del Bic a la Pantalla

Escrito por Kike Castelló el noviembre - 11 - 2009

6560be8f1d3eb9c4fae098926747e50fLa base en la que se sustenta todo este tinglado son los relatos. Ellos son los que han dado vida a las historias que forman este universo conocido como La Taberna del Escocés, y los han poblado de personajes. Ya conocemos a unos pocos: A Daniel MacGill, el Escocés, dueño de la taberna, espectador y a veces partícipe de las historias. Geoffrey Chaucer, el escritor sin ideas y con un pequeño problema con el juego y la bebida, Al Marcus, el rebelde músico instigador de la revolución, Giancarlo Meazza, el dueño del negocio del juego en los barrios bajos, Kevin Miller, capo del mundo del espectáculo… estos son unos pocos, otros irán apareciendo, con sus propias historias.

La música surgió poco después, inspirada por las vidas de estos personajes. Fue algo natural, como si siempre hubiera estado ahí y sólo hiciera falta poner el oído para escucharlo nítidamente. Y está tan unida la música a la historia que me resulta muy complicado no pensar en Al Marcus y no canturrear lo de frío frío invierno, o no me imagino a el Escocés poniendo copas sin la guitarra distorsionada de Vali haciendo de las suyas…

El cómic es otra forma de ver esas historias. La representación gráfica en imágenes de lo que se ha contado con palabras. Dicen que una imagen vale más que mil palabras y, un cómic está lleno de imágenes. Estáticas y con el estilo particular de cada dibujante. Pero representan a la perfección lo que el escritor quiso transmitir con su texto. En ocasiones incluso lo mejoran.

Hay una disciplina que consigue englobar todas las anteriores, usando lo mejor de cada una de ellas y complementando lo que les falta. Me refiero al cine. El cine se basa en un texto, tiene música y es una secuencia de imágenes en movimiento. El cine atrapa la atmósfera de los relatos, la envuelve con música y presenta ante nuestro ojos la historia. El cine era lo que le estaba faltando a La Taberna del Escocés.

Hasta ahora.

Me llena de orgullo anunciaros que ya está en marcha la primera película sobre la Taberna. Y me llena de orgullo por la sencilla razón de que es mi hermano el que se está encargando de realizarla, con la ayuda de su equipo. Él mismo nos irá contando cómo va el proyecto, a través de las páginas de su blog.

http://herrmanbic.wordpress.com/

En él se contará no ya el cómo se hizo… sino el cómo se está haciendo. Un adelanto:

YouTube Preview Image

PD.- El haber mencionado sólo tres de las cuatro disciplinas, y haber omitido las viñetas ha sido circunstancial. No se me ocurría algo de las viñetas relacionado con el cine… excepto quizá el hecho de que se suelen vender camisetas de las películas.

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Entrevista de trabajo

Escrito por Kike Castelló el octubre - 16 - 2009
El carguero Neptune. De la naviera Perking & Co.

El carguero Neptune. De la naviera Perking & Co.

- ¿Tienes alguna experiencia navegando, muchacho?

Navegando no. Ninguna. De hecho, en sus 20 años jamás había tenido el menor interés por el mar. A pesar de vivir en un puerto de cierta importancia, a pesar de que su propio padre había muerto en un barco pesquero muchos años atrás. Quizá por eso no miraba el mar. Quizá porque su padre faltó pronto había tenido que buscarse la vida. De alguna manera tenía que ayudar en casa, a su madre y a sus seis hermanos menores. Navegando no tenía experiencia… pero en otras cosas…

- Sí, por supuesto. Procedo de una familia de marineros.

Una mentira, una verdad. Como la vida misma. De lo que sí sabía era de dinero fácil. Le habían dicho: con esto se saca pasta… mucha. Y la verdad es que ganaba dinero. Pero el problema era que no había demasiada gente que vendiera este tipo de material… así que, cuando pasó lo que pasó…

- El Neptune es un buen barco… aquí aprenderás lo que es la vida en el mar.

Joder… esos tíos la habían cagado. Pero a base de bien. Colm Ferguson… maldita la hora. Él y Sean McSeamus solían comprarle material para los días de fiesta. Apenas eran poco más que unos críos. Unos niñatos de mierda, con un sentido del humor del que salieron escaldados.

- Sí, señor. Estoy deseando aprender…

La noticia corrió como lo espuma. El padre Mackenzie había quemado la iglesia del pueblo… con toda la gente dentro. Algo así no pasa desapercibido. Y cuando la policía interrogó al cura y descubrieron que estaba bajo los efectos del ácido… todo apuntaba a él. Era como un jodido faro en la noche.

- La vida en el barco es dura, muchacho, y tendrás que…

Él no tenía la culpa de que ellos usaran su ácido con el cura. Pero eso a la policía le daba igual. Tenían un culpable. Irían a por el y, si no hacía nada, se pudriría en la cárcel. Tenía que huir. Tenía que salir de allí… aunque fuera en un barco mercante.

- … pero si trabajas duro, si no causas problemas… subirás en la Perkings & Co. como la espuma, muchacho…
- Si, señor…
- Ahora, busca a Olsen, el Noruego, y que te asigne una litera… el Neptune es tu nueva casa.
- Sí, señor.

El capitán se apartó de la escotilla y el chico se adentró en el carguero.

- Por cierto, chico… ¿Cómo dijiste que le llamabas?
- Daniel… Daniel MacGill, señor.

El capitán se rascó la cabeza, pensativo. Y tras un breve instante sonrió al chico.

Melodía principal de la banda sonora

- A partir de ahora, serás… el Escocés.

Fundido en negro y títulos de crédito


Autor: Kike Castelló


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