No es tan difícil entender a Kevin Miller. Opinan que mi codicia no tiene límites. Ingenuos… Sin duda el dinero abre muchas puertas, no negaré que me gusta, que disfruto el lujo. Pero no eso. No lo saben. Son simples, y por eso yo hago y deshago a mi antojo en esta ciudad. No me conocen, y quedarán en su ignorancia. No desveles tus pasiones, y no desveles tus miedos, decía mi padre. ¿Y qué te mueve entonces, Miller? ¿Qué más quieres? ¿Hasta dónde vas a llegar?
El poder. Es el poder lo que mueve el mundo. Así es como un alpinista, según alcanza una cima, ya sueña con poder alcanzar una más alta, o un matemático, que según logra someter una realidad a un modelo, ya piensa en poder explicar otra…Poder… siempre es poder… en forma de juego, de reto. Poder actuar, poder tocar, poder cumplir un sueño para después poder cumplir otro más ambicioso…Y lo que divierte de todo ello, del reto, es ganar. Ganar es una droga. Y efímera. Porque según ganas un reto ya piensas en otro, y en el siguiente. Cada vez más difícil, hasta llegar al límite. ¿Y cuál es tu límite Miller? No lo sé, todavía. Aún busco. Aún busco.
Y mientras unas personas se divierten sometiendo montañas, instrumentos musicales, estructuras, incertidumbres, o su propio cuerpo, yo elijo a las personas. Es irónico, pero esa preferencia mía podría convertirme en humanista.
Yo hago que todo el mundo se doblegue ante mí. Se podría considerar un experimento sociológico. Qué hace falta para que los músicos me den un alto porcentaje de sus ingresos, para que una mujer me folle aún causándole repugnancia, para que la policía incumpla las leyes que protege no inmiscuyéndose en mis negocios, para que mis empleados me respeten, para que no se me cuestione, para que todos callen cuando yo hablo, para que se haga lo que yo digo. Eso sí es un reto. Y cuando doblego a alguien sólo pienso en el siguiente. El dinero… el dinero es accesorio, el dinero por sí solo es vulgar.
¿Y qué hace falta? ¿Qué es lo que hace que yo consiga alterar las voluntades y ponerlas a mi servicio? La respuesta a mi pequeño experimento sociológico es sencilla y muy antigua. Se llama miedo. Se ha usado siempre. Lo usaron los dioses que se llenaron de adeptos tras aterrorizar al mundo inventando un infierno, y yo he hecho como ellos. Mas a mi pesar soy humano, nadie creería mi infierno salvo mostrándoselo. De modo que yo les he dado su infierno. He creado uno a imagen y semejanza de cada víctima, de cada miedo. Jamás desveles tus pasiones, y jamás desveles tus miedos… Porque en esta ciudad, detrás de ellos, estoy yo.
Autor:Patricia Lodín
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Sabes, cuando la gente me conoce siente curiosidad por saber todo aquello que yo trato de olvidar. Algunas veces es sencillo. Cuando es rutina, cuando es monótono, cuando es lo de siempre. Se graban a fuego los momentos que de una forma o de otra se alejan de lo corriente. Y puesto que haga lo que haga esos momentos no se van a olvidar, te voy a contar hoy uno de ellos.
Cuando Eme nos propuso escribir
Ha tardado un poco en comenzar, Escocés, pero por fin sale al escenario, por fin la música. Ya suena el saxo, ya lo llena todo de magia.







